El curso trata de diversos criterios emanados de Tradiciones Sagradas, expuestos al nivel Metafísico que sus autores logran desarrollar, para poder llegar a comprender la Esencia que hay en todas ellas. Buscar ese Idioma que usa Dios, para manifestar su diversas maneras de expresarse mediante las Revelaciones dirigidas a cada una de esas Tradiciones Sagradas, depositarias de su Palabra.


Se tratan los siguientes temas:

¿Qué es Dios?
Lo primero que hemos podido encontrar en este aspecto, viene de lo que el Sánscrito designa como “Deva”, cuyo significado es “Brillo”, concretamente, aquello que “brilla por sí solo”. Si acudimos al Shivaismo, vemos que lo califica como “Luz” y más concretamente de “Luz que Juega”; lo cual ya establece una cierta analogía, pues, lo que brilla, desde nuestra lógica, emite luz.
De “Deva” derivó en el mundo griego: “Zeus” y, en el latino: “Deus”; lo que hoy conocemos como “Dios”.
¿Pero Dios juega?
Y, si es así, ¿en qué consiste ese juego?



El Hombre
Y el hombre debe saber que constituye esa individualidad, que procede de la Unidad y que va irremisiblemente a parar a ella. Todo lo que sale de Dios, vuelve a Dios. Toda la Manifestación está condenada a su Principio, o, dicho en Estado humano, todo hombre esta condenado a la Gloria.


La Traditio
«Y de esto podemos deducir que existe una Tradición Sagrada. Pero ¿Cómo adquiere el calificativo de “sagrada” una tradición? Según Guénon una tradición es Sagrada, cuando el objeto de lo que se trasmite tiene un carácter “no-humano”, o lo
que es lo mismo: el elemento que se transmite, tiene un origen “no-humano”. Esto hace suponer que, si el elemento transmisor no es humano y a la Tradición se la designa como Sagrada, ese elemento transmisor tiene un origen “divino”, si entendemos por “sagrado” aquello que sirve de nexo de unión entre la Divinidad y el hombre, es decir, entre lo “divino” y lo “profano”.»


Del Dos al Uno
«Si volvemos a la simbología de la montaña, veremos que el eje vertical que va desde la cima hasta el punto centro de su base, no es más que el Eje Principial, por proceder únicamente del Principio y ser único a su vez. Y, de él, se desprende toda la Manifestación divina, formándose los diversos planos perpendiculares, cuya superposición constituye la totalidad de la montaña. Esta formación supondría la tendencia del UNO al DOS, que es la tendencia a la acción de manifestarse procedente del Principio. El avance desde la superficie hacia el centro de nuestro plano, supondría la tendencia del DOS al UNO, que sería la Vía Iniciática»


El Secreto
«Según René Guenón, lo que se transmite por la Iniciación, no es el secreto mismo, puesto que es incomunicable, sino la influencia espiritual que, teniendo a los ritos como medio, posibilita ese trabajo interior, mediante el cual, tomando los Símbolos como base y soporte, cada Iniciado alcanzará ese Secreto, que le penetrará más o menos profundamente, según la medida de sus propias posibilidades de Realización Espiritual.»


La Ilíada (¿Tradición Sagrada?)
«Los poemas épicos han constituido siempre un denominador común dentro de las diversas civilizaciones, y todos han sido objeto de una tradición más o menos amplia, que los ha ido rememorando hasta su dilución en el tiempo. Un ejemplo de tradición favorecida en este aspecto, ha sido la griega, pues algunos de sus poemas ya llevan más de treinta siglos sin pasar al olvido, “Ilíada” y “Odisea” son un ejemplo de ello, y sobre el primero es sobre el que vamos a exponer en esta sesión».


Vías Iniciáticas
Toda Tradición Sagrada posee sus dos fases: la exotérica y la esotérica o, lo que los mismo, la religiosa y la iniciática; y si bien en algunas Tradiciones Orientales, como el Budismo, el paso, de la una a la otra, sea prácticamente inapreciable; en otras, como la Extremo Oriental, el Confucionismo y el Taoísmo, están perfectamente definidas; al igual como ocurre en el Islam entre la Shariyah (exotérica) y la Haqiqah (la iniciática, más conocida como Sufismo); o en el Judaísmo, cuya práctica iniciática recibe el nombre de “Tradición”, en hebreo: la Kábala. De todo esto, es conveniente que recordemos una cosa: que mientras hayan Vías Iniciáticas, es que hay seres humanos con las cualificaciones adecuadas para ejercerlas;
o, dicho a la inversa: “Mientras hayan hombres con cualificaciones para la Iniciación, habrán Vías Iniciáticas a su disposición. Como dice toda Tradición Sagrada, sobre esa Ley que se cumple siempre: “Cuando Discípulo está preparado, el Maestro aparece”.


La Espiral
«Nos encontramos en presencia de un ritmo, de una divina proporción que nos muestra el eterno ir y venir, la acción en la pasividad, el ritmo del eterno espacio viviente, siempre igual a sí mismo; es la imagen del mar que, a pesar de la mareas, muestra siempre su flujo y su reflujo. La fuerza que el Hinduismo representa por la Manifestación del Ser (lo que en Cristianismo llamamos Creación), viaja en forma de espiral y constituye la espiración e inspiración de aliento divino (el “solve et coagula” de los Alquimistas), esa Manifestación que da lugar a la Existencia, representada en Geometría sagrada por ese cono, cuyo vértice es el Ser -Dios- y cuya base supone su Estado más alejado, atravesado, todo ello, por el Eje Principal, en torno al cual, gira la espiral de la vida».



El Éxodo
«Podría decirse que el hombre, es el único ser que se ha podido adaptar a todos los lugares de la Tierra, el don de la inteligencia, así se lo ha permitido; y motivos no le faltan, pues sea por interpretación de su doctrina religiosa (la mal entendida “Guerra Santa” del Islam), por el orgullo de ser el más grande (los Conquistadores), porque la necesidad le aprieta o porque su Voz interior se lo indica (Abraham), el hombre se mueve; su propia inquietud, hace que esté en movimiento; y lo hace -aunque en muchos casos no lo parezca- para encontrarse a sí mismo. La tendencia al movimiento es para hallar la paz consigo mismo, aunque esa búsqueda cueste sufrimiento, sudor y lágrimas.»


La Prostitución
«La misión del Símbolo, es mostrar algo que contiene una Verdad metafísica en su interior, para el crecimiento espiritual del alma. Por ejemplo: la comida física, no es más que el Símbolo del alimento Espiritual; la Swástika, no simboliza más que el sentido de la “Corriente de las Formas” del Taoísmo, que, a su vez, es el recorrido del alma del exoterista; la Señal de la Cruz de los cristianos, simboliza la tendencia de nuestra alma, hacia a Cruz Cúbica del Universo; y así indefinidamente. Pues bien, creemos que la prostitución, entendida bajo el punto de vista del común de los mortales, simboliza algo de cierta importancia, para el desarrollo espiritual del alma.»


El Abrazo
«El afecto que produce la amistad, el enamorarse, las ansias de estar con aquella persona que nos cae tan bien y que hace tiempo que no la vemos, nos conduce de forma instintiva al abrazo. Es algo que, cuando se hace sinceramente, no se programa, no se premedita, sale solo. El abrazo se da sin cálculo mental alguno, sin que intervenga ningún porqué. El alma lo pide y se le da.»


Por: HONORIO GIMENO PELEGRÍ

Abogado de profesión. Estudioso de las Tradiciones Sagradas, ha escrito varios artículos sobre aspectos metafísicos de las Tradiciones